10 consejos para organizar tu nuevo hogar

Publicado el día 20-03-2014

Este artículo pretende orientar a las personas recién casadas y próximas a casarse, cuando de instalarse en su nuevo espacio común se trata. Pero también, tiene útiles recomendaciones para las personas solteras que estén buscando independizarse de papá y mamá.

Una vez que hemos encontrado un lugar para vivir, acorde a nuestro presupuesto y necesidades, lo siguiente será instalarnos apropiadamente. Y no me refiero simplemente a contratar un camión para que nos haga la mudanza, y luego subir y bajar cosas guardadas en cajas. Se los dice alguien que se ha cambiado bastantes veces.

He aquí los puntos recomendables a tomar en cuenta, para conseguir estar a gusto y correctamente reubicados en la nueva vivienda:

1) Muebles y menaje de casa por comprar:
Hasta donde cabe en mi entendimiento, los únicos artículos verdaderamente indispensables en una casa, son la cama y el refrigerador. Todo lo demás se puede suplir o sustituir, con buen ingenio y algo de tiempo. Si el presupuesto es reducido, y hay que escoger, escojamos la cama nueva y un refri de segunda.

Igualmente útil, puede resultar el conseguir una casa o apartamento amueblado, aunque hay que tomar en cuenta que suelen ser un tanto más costosos que aquellos inmuebles que no tienen menaje.

Y, hablando de menaje, no se olviden de llevar a su nuevo hogar platos, vasos y cucharas. ¡No significa que hay que salir a comprar cuatro vajillas, para tener una para visitas, otra de repuesto y una más de adorno en el comedor! En las circunstancias más difíciles, uno de cada uno por cabeza es suficiente, aunque… quizá deban recibir a las visitas familiares con platos desechables, por un mes o dos.

Ya que tenemos platos, hará falta un escurridor de platos, para ponerlos a secar luego de lavarlos (si no usamos máquina lavaplatos).
Hacen falta toallas para el cuerpo y sábanas. En este punto, es muy válido admitir donaciones de parte de la familia.

Dependiendo de las características de nuestra casa, necesitaremos una cortina de baño y cortinas para las ventanas que den hacia exteriores, aunque sean muy sencillas.
Si hacemos el planchado de la ropa en casa, necesitaremos una plancha para ropa y -a menos que podamos ingeniárnoslas sin él- un planchador.
Y finalmente, importante pero no indispensable, un espejo de cuerpo entero.

2) Empacar:
Sacar las cosas de casa ordenadamente, nos facilitará el acomodo en nuestro nuevo hogar.
Mejor aún si ponemos los objetos que van a una misma habitación, en las mismas cajas.
Y, finalmente, rotulamos cada empaque, para ayudarnos a conocer fácilmente el contenido.
Así, tendremos una caja que dice “cosas del baño”, en la que sólo pondremos los objetos propios del cuarto de baño, y que, al llegar a la nueva casa, llevaremos directo hasta el baño. Suena tedioso, y en efecto lo es. Pero es el mejor modo de sobrevivir al caos.

3) Limpieza:
La mala noticia es que, en los supermercados, hay aproximadamente seis trillones de líquidos y polvos limpiadores para diversos usos. La buena noticia, es que no los necesitamos todos.
Para comenzar, necesitaremos algunos implementos, y después, con la costumbre y práctica, decidiremos si nos hace falta algo adicional:

● Una pala para recoger basura y una escoba, a menos que usen aspiradora para limpiar.
● Un trapo para el piso, con su gancho (sea que planeen limpiar o no, siempre habrá un derrame).
● Una esponja para lavar platos, si no usan máquina.
● Paños para limpieza en general. Estos se pueden “hacer” con camisetas viejas, no es necesario gastar en ello.
● Cloro y jabón en polvo. La mayoría de las limpiezas del hogar, se pueden hacer con uno de estos productos, o una combinación de ellos. Al mezclarlos, es importante la ventilación, ya que tienden a despedir vapores muy irritantes para ojos y nariz.
● Líquido limpiavidrios.
● Jabón de platos (si usan máquina, uno especial para ella).
● Algún desinfectante líquido para los pisos.
● También pueden resultar útiles -pero no indispensables- unas toallas desinfectantes.

4) Comida:
La forma más sencilla de saber cuánta comida debemos comprar para nuestra casa y nuestras necesidades, sin gastar de más, es justamente no comprándola.
Sé que puede sonar un tanto contradictorio, así que procedo a explicarme: durante nuestro primer mes en la nueva casa, sólo compraremos lo que vayamos a necesitar cada día. Anotaremos en una hoja o en el teléfono, lo que hayamos comprado y consumido cada vez. Al final del mes, observaremos nuestro verdadero consumo, y podremos escoger lo que vale la pena comprar a granel, lo que no necesitamos, y lo que es mejor comprar fresco, una vez por semana o cada día.

Si, por ejemplo, en nuestras notas vemos que hemos consumido cinco kilos de arroz en un mes, entonces es razonable adquirir un empaque grande de arroz, de cinco kilos o más, en la compra del supermercado, y suponer que nos alcanzará todo un mes. Si, por el contrario, compramos sandía pero se perdió, será mejor no comprar esta fruta hasta que encontremos el modo de aprovecharla, o comprarla sólo cuando la vayamos a consumir de inmediato.

5) Arreglos:
Algo importante, y que nos ahorra muchos dolores de cabeza a la larga, es tomar en cuenta todos los arreglos que va a necesitar nuestra nueva casa, y realizarlos antes de introducir nuestras pertenencias en ella.
Ejemplos de arreglos necesarios e importantes para poder hacer uso normal de una vivienda, son los siguientes:

● Tubos que gotean/pierden.
● Puertas que no cierran bien dentro de la casa.
● Cerrojos, candados y portones que no abren bien, o chillan al abrirse.
● Bombillas quemadas o ausentes.
● Tomacorrientes o apagadores eléctricos en mal estado.
● Conexiones eléctricas especiales para algún electrodoméstico (como la cocina, la lavadora de ropa o la secadora, que necesitan una alimentación de electricidad con características muy específicas).
● Elementos de seguridad, en caso de que tengamos mascotas o niños.
● Copia completa de las llaves de la casa, para la pareja o para depositarlas con alguien de confianza.
● Cualquier otro arreglo funcional (como la calefacción en un lugar donde hace mucho frío, una ventana rota, el motor que abre la puerta del garaje si tenemos carro, etc.)

6) Informar cambios de teléfono y dirección:
Algunas empresas de gobierno o privadas, hacen notificaciones importantes por teléfono o telegrama, directamente a nuestro domicilio.

Es importante tomarnos unos minutos, para hacer una lista de las personas e instituciones a las que nos conviene informarles nuestra nueva dirección o darles el nuevo número de teléfono, en caso de que necesiten contactarnos para algo importante. Y, una vez hecha esta lista, hacer un par de llamadas para dejar nuestros nuevos datos.

7) Reubicar los servicios:
En ocasiones, tenemos contratado un servicio a nuestro nombre, y queremos continuar recibiéndolo. Es el caso del servicio de cable, la suscripción a una revista o periódico, conexión a internet, entre otros.

En estos casos, sería útil llamar a la empresa o persona que nos brinda el servicio, y averiguar el trámite oportuno para que se nos traslade a la nueva vivienda.

8) Localizar negocios importantes:
Una vez instalados en nuestra nueva casa, necesitaremos hacer uso de una serie de facilidades, como el supermercado, lavandería, veterinaria, farmacia, etc. Resulta muy útil tener a mano, con anticipación, los teléfonos y direcciones de los negocios que vayamos tener que visitar en el corto plazo, cuando nos hayamos cambiado de domicilio.

9) Viajar ligeros:
Cambiarse de casa es una tarea agotadora, sin importar cuánta experiencia tengamos en hacerlo. Primero hay mucho por empacar, y luego hay mucho por desempacar.

Suele pasar que tenemos un lugar especial destinado a ciertas cosas en el lugar donde vivimos, y cuando cambiamos de casa, ese “lugar especial” no existe. Debemos tomar muy en cuenta las características del lugar donde vamos a vivir, ser realistas y deshacernos de todo aquello que estamos conscientes que estorbará.

Es cierto que amamos nuestra colección de “Hello Kitty”, pero ¿realmente vamos a tener lugar para ponerla en nuestra nueva casa? Organizaremos una venta de garaje, botaremos lo que no sirva o regalaremos a alguien que pueda aprovecharlo. Cuanto menos llevemos a la nueva casa, menos tocará desempacar y acomodar.

10) Pedir ayuda:
Este es el consejo de oro, para casi cualquier situación en la vida.
En ocasiones, con tal de demostrar que “hemos crecido” y realmente somos capaces de hacernos cargo de nosotros mismos, evitamos aceptar la ayuda de nuestra familia y amigos.
Esto no sólo nos privará de compartir un momento especial con las personas que más queremos, sino que puede implicar cosas rotas y espaldas lastimadas, mientras tratamos de cargar un sillón en solitario.

La ayuda no tiene por qué ser económica, ni mucho menos es motivo de “deshonra”. Si la necesitamos, y alguien cercano puede ofrecérnosla, entonces lo más sabio es preguntarle si está en disposición de colaborar.